Ventanas de tejado y efecto chimenea
Una noche de verano sin una gota de viento, abrir dos ventanas de la misma planta apenas mueve el aire. Y sin embargo, si abres a la vez una ventana de tejado y una ventana baja, aparece una corriente de la nada. No hace falta viento: tu casa se acaba de convertir en una chimenea.
El aire caliente quiere salir: dale una salida arriba
El aire caliente es menos denso que el frío, así que flota. Durante todo el día, el aire más caliente de tu casa se acumula en el punto más alto: bajo la cubierta, en lo alto del hueco de la escalera, contra el techo del dormitorio abuhardillado. Con todo cerrado, esa capa caliente se queda ahí, quieta.
Una ventana de tejado —o una claraboya practicable, o un tragaluz que abra— es una válvula de escape colocada justo donde está el calor. La abres y el aire caliente se marcha hacia arriba por flotación. Ese aire que se va hay que reponerlo, así que entra aire más fresco de la calle por el hueco bajo que le ofrezcas. Los físicos lo llaman efecto chimenea; tu abuela lo llamaba tiro.
Por qué funciona cuando el viento no ayuda
La ventilación cruzada clásica necesita viento y huecos en fachadas opuestas. El efecto chimenea no necesita ninguna de las dos cosas: funciona con dos ingredientes que sí sueles tener en las noches de verano.
- Diferencia de altura entre la entrada baja y la salida alta. Una ventana de planta baja con una de tejado dos plantas por encima bate a dos huecos en el mismo nivel.
- Diferencia de temperatura entre dentro y fuera. Cuanto más caliente esté tu casa respecto al aire nocturno, más tira la chimenea.
Ese segundo punto es la buena noticia: el efecto chimenea da lo mejor de sí exactamente cuando lo necesitas. Después de un día tórrido, en cuanto la calle se enfría, la diferencia entre dentro y fuera es máxima y la corriente es la más fuerte de la jornada. Es la misma ventana de oportunidad que la de ventilar de noche para refrescar.
Monta bien la chimenea
Para sacarle todo el partido a una ventana de tejado:
- Ábrela del todo, no en posición de microventilación. Un hueco pequeño estrangula todo el circuito.
- Abre una entrada baja en el lado más fresco de la casa: la fachada norte, la que da al patio interior o a la sombra, o la planta baja. Ese es el aire que vas a estar metiendo.
- Abre las puertas del recorrido para que el aire pueda viajar de verdad desde la entrada baja hasta la salida alta. Una puerta de escalera cerrada parte la chimenea por la mitad.
- Déjalo funcionar. A diferencia de una ventilación de choque rápida, el tiro nocturno puede estar horas en marcha mientras las condiciones de fuera acompañen: sigue barriendo el calor que sueltan las paredes. Para los cambios de aire cortos de diario, mira cuánto tiempo hay que ventilar.
¿Y si vives en un piso sin ventanas de tejado? La versión doméstica del truco existe igual: en un dúplex, la ventana alta de arriba con la baja de abajo; en un piso corrido, la ventana que da al patio de luces suele estar más fresca que la de fachada y funciona bien como entrada. La altura que puedas conseguir es la que hay, y aun así se nota.
Cuándo mantener la ventana de tejado cerrada
A la chimenea le da igual qué dirección es la buena: mueve aire siempre que dentro y fuera se diferencien. Así que la regla de siempre sigue mandando: abre solo cuando el aire de fuera esté más fresco y lleve menos agua en términos absolutos que el de tu casa.
Durante una tarde de julio, cerrada y con la persiana bajada. El espacio justo bajo la cubierta suele ser el más caliente de la casa, y una ventana de tejado abierta a esa hora sobre todo invita a entrar al calor y al sol. El momento de abrir llega cuando la temperatura exterior cae por debajo de la interior: el mismo cruce, en sentido contrario, que explica la regla de la mañana.
Deja que la app vigile por ti
Lo difícil no es abrir la ventana de tejado: es saber cuándo el aire de la noche se ha vuelto más fresco y más seco que el de tu casa. Open/Shut vigila los dos números en tu ubicación y, si le has contado qué aberturas tienes, te dice cuáles usar. Gratis, sin cuenta y sin adivinar.