Ventilador en la ventana: ¿hacia dentro o hacia fuera?
Un ventilador de veinte euros puesto en el sitio correcto refresca una casa más que uno de doscientos puesto en medio del salón. La duda de siempre es el sentido: ¿soplando hacia dentro para meter aire fresco, o hacia fuera para expulsar el caliente? La respuesta desmonta la pregunta: lo que importa no es el ventilador, es el circuito.
Un ventilador no enfría nada
Conviene tenerlo claro antes de colocarlo. Un ventilador no baja la temperatura del aire; de hecho, su motor la sube un pelín. Lo único que hace es mover aire, y mover aire sirve para dos cosas distintas:
- Sobre tu piel: acelera la evaporación del sudor y te hace sentir varios grados más fresco, aunque el termómetro no se mueva.
- En una ventana: sustituye el aire caliente de la casa por el aire más fresco de fuera, muchas veces más rápido que el viento.
Esta segunda función es la que refresca de verdad el edificio, y solo funciona cuando el aire de fuera es mejor que el de dentro: más fresco y con menos agua, como manda la regla de abrir o cerrar.
Extraer o insuflar: qué cambia realmente
Ambos sentidos mueven un caudal parecido, así que la diferencia está en los matices:
Soplando hacia dentro (ventilador en la ventana, mirando al interior) creas un chorro de aire fresco que atraviesa la habitación. Es lo mejor cuando quieres refrescar una estancia concreta, típicamente el dormitorio, y notar el aire en la cama.
Extrayendo hacia fuera (ventilador mirando a la calle) pones la casa en ligera depresión y el aire entra por todas las demás aberturas. Es lo mejor para vaciar la casa entera de aire caliente, y es la opción sensata cuando la ventana da a una zona más caliente que otras, por ejemplo una fachada que ha estado al sol.
Regla práctica: sopla hacia dentro por el lado más fresco (patio interior, cara norte, jardín, sombra) y extrae por el lado más caliente.
Lo que de verdad decide el resultado: la salida
El error más común es poner el ventilador y dejar todo lo demás cerrado. Un ventilador no puede meter aire si el aire de dentro no tiene por dónde salir: se ahoga contra su propia presión y solo hace ruido.
Necesitas dos huecos: entrada y salida, y cuanto más separados y en fachadas más opuestas, mejor. Eso es ventilación cruzada, y el ventilador solo es la ayuda para las noches sin viento. Deja también las puertas interiores abiertas para que el recorrido incluya toda la casa.
Si tienes ventanas de tejado o una planta superior, aprovéchalas como salida: el aire caliente quiere subir de todas formas, y el ventilador de abajo empuja en la misma dirección. Es el efecto chimenea con un empujón.
Si solo tienes una ventana
Se puede, aunque con menos alegría. Opciones, de mejor a peor:
- Ventilador en la ventana extrayendo y la puerta de la habitación abierta hacia el resto de la casa, con otra ventana abierta en cualquier otra estancia.
- Ventilador soplando hacia dentro en un lado de la ventana, dejando el otro lado del hueco libre para que el aire salga.
- Ventilador dentro de la habitación apuntándote a ti: no refresca la casa, pero mejora tu sensación mientras esperas.
Cuándo hay que apagarlo
Un ventilador en la ventana es un multiplicador, y multiplica también los errores. Si fuera está más caliente que dentro, lo que estás haciendo es bombear calor a tu casa a toda velocidad. Si el aire de fuera está más fresco pero mucho más húmedo, bombeas agua a tus paredes y tu ropa de cama.
Es decir: mismo criterio que para abrir una ventana, solo más rápido. Al amanecer, cuando la calle vuelve a superar al interior, apaga el ventilador y cierra: es el momento del que hablo en ventilar de noche para refrescar. Y si duermes con él encendido, un temporizador te evita despertarte a las siete con la casa recalentándose.
Deja que la app vigile por ti
La única pregunta difícil es cuándo el aire de fuera merece la pena. Open/Shut compara temperatura y humedad absoluta dentro y fuera y te dice cuándo poner el ventilador a trabajar y cuándo apagarlo y cerrarlo todo.