¿Cuánta humedad genera tu casa cada día?
Si alguien entrara cada noche en tu salón y vaciara un cubo de agua en el suelo, lo notarías. Es más o menos lo que hace tu familia cada día, solo que en forma de vapor invisible. Una vivienda ocupada genera del orden de varios litros de agua diarios, y esa agua no desaparece: o sale por la ventana, o se queda en tus paredes.
Varios litros al día, sin que lo notes
Los órdenes de magnitud habituales para un hogar de dos o tres personas, muy redondeados:
| Fuente | Agua liberada (aprox.) |
|---|---|
| Una persona, un día entero (respiración y sudor) | en torno a 1–1,5 L |
| Una ducha caliente | entre medio litro y un litro |
| Cocinar una comida completa | unos cuantos decilitros por plato |
| Una colada tendida dentro | 2–3 L |
| Plantas de interior, fregar el suelo | unos decilitros |
Son cifras orientativas, no una medición: dependen del número de personas, de si pasáis el día fuera y de lo que cocinéis. Pero el resultado se repite en cualquier casa: la suma sube fácilmente por encima de los tres o cuatro litros diarios, y si tiendes dentro se dispara.
Ese es el «cubo» que hay que sacar todos los días. La única bomba de achique que tienes es el aire.
Por qué el problema solo aparece en invierno
La producción de agua es prácticamente la misma en agosto que en enero. Lo que cambia es la salida y el destino.
En verano las ventanas están abiertas media jornada y el vapor se va sin que lo pienses. En invierno la casa se cierra, se pone la calefacción y todo lo que generas se queda dentro. Además, ahora hay superficies frías —cristales, marcos, la esquina que da al patio— donde el vapor puede volverse líquido.
Por eso la temporada de goteras interiores empieza siempre con la calefacción. No es que la casa produzca más agua: es que por fin tiene dónde soltarla. El resultado es la condensación de las mañanas en los cristales y, si se repite lo suficiente, el moho.
Reducir la entrada: lo fácil primero
Antes de comprar aparatos, cierra el grifo donde puedas:
- Tapa las ollas. Una olla destapada hirviendo veinte minutos suelta un vaso largo de agua al aire.
- Enciende la campana desde el principio y déjala un rato después, no solo cuando ya hay humo.
- Duchas con la puerta cerrada y ventilación después. Cada ducha vale por casi una persona entera de un día.
- Tiende con criterio. Si secas dentro, hazlo en una sola habitación cerrada y ventilada, como se explica en secar la ropa dentro sin criar moho.
- Menos plantas apiladas en la habitación más fría de la casa.
Nada de esto elimina el problema, pero rebajar un litro diario de entrada es un litro que no tienes que sacar ventilando.
Sacar el agua: solo hay una salida
La otra mitad es la ventilación, y aquí la intuición falla. Mucha gente no abre en invierno porque el parte da 90 % de humedad y suena a suicidio. Pero ese 90 % es un porcentaje relativo a un aire a 3 °C, que apenas puede llevar agua: en gramos por metro cúbico, ese aire está mucho más seco que tu salón a 21 °C con un plácido 55 %.
Cuando ese aire frío entra y se calienta, su humedad relativa cae en picado y se convierte en una esponja que absorbe el agua de tus paredes, tus toallas y tu ropa. Esa es toda la magia de la ventilación de choque: unos minutos de par en par varias veces al día bastan para achicar los litros del cubo.
En primavera y en otoño la cuenta ya no es automática: hay días templados y húmedos en los que abrir mete más agua de la que saca. Ahí es imprescindible distinguir entre porcentaje y gramos, es decir, entre humedad relativa y humedad absoluta.
Tu casa no tiene un problema de humedad. Tiene un problema de contabilidad: litros que entran contra litros que salen.
Deja que la app vigile por ti
Open/Shut lleva esa contabilidad por ti: compara el agua del aire de tu calle con la de tu casa y te avisa cuando abrir la ventana achica de verdad. Gratis, privada y sin cuenta.