Secar la ropa dentro de casa sin criar moho

En invierno el tendedero del balcón no seca nada, así que el tendedero acaba en el salón o en el pasillo. Lo que casi nadie piensa es que esa ropa no se seca por arte de magia: cada gramo de agua que pierde la ropa entra en el aire de tu casa. Y de ahí solo hay dos salidas: la ventana o tus paredes.

Una colada son litros de agua repartidos por el piso

Una lavadora centrifugada lleva encima, dependiendo del programa y del tejido, del orden de dos o tres litros de agua. Toda esa agua se evapora dentro de casa en unas horas.

Para hacerte una idea: eso puede ser tanta humedad como la que generan dos personas respirando toda la noche, más la ducha, más la cena. Súmalo al resto de fuentes —aquí tienes el detalle de cuánta humedad genera una casa normal— y entiendes por qué los cristales amanecen chorreando justo los días que has tendido dentro.

El error clásico: tendedero abierto en mitad del salón

La costumbre más extendida es también la peor: tender en la habitación más grande, con la puerta abierta, para que «se reparta». Efectivamente se reparta: repartes el agua por toda la casa, incluidas las habitaciones frías donde no la quieres.

El segundo error es tender encima del radiador. Seca rapidísimo, sí, porque estás usando la calefacción como evaporador. Pero cuanto más rápido se evapora, más deprisa sube la humedad del aire, y ese vapor va derecho a la superficie más fría que encuentre: el cristal, el marco, la esquina que da al patio. Además tapar el radiador reduce su rendimiento, así que pagas más por calentar peor.

La regla: una habitación cerrada, templada y ventilada

La forma correcta de secar dentro es concentrar el problema en un solo sitio y darle salida:

  • Elige una habitación, mejor pequeña, y cierra la puerta. Un lavadero, la galería si la tienes, o un cuarto que no sea el dormitorio.
  • Mantenla templada, no fría. La ropa en un cuarto helado no se seca, solo humedece las paredes.
  • Deja la ventana de esa habitación abierta o entreabierta mientras dure el secado, o ventílala de par en par varias veces. El aire tiene que salir cargado de agua, no quedarse dando vueltas.
  • Si tienes deshumidificador, es aquí donde de verdad rinde: puerta cerrada y aparato dentro.
  • Centrifuga al máximo que aguante el tejido. Cada vuelta extra son gramos de agua que no tendrás que evaporar en el salón.

Y separa bien las prendas. Ropa amontonada tarda el triple y da tiempo a que aparezca ese olor a humedad que ya no se quita con suavizante.

Cuándo abrir para que el aire de fuera se lleve el agua

Aquí está el detalle que cambia todo: en invierno, el aire de la calle está casi siempre más seco en términos absolutos que el de tu casa, aunque el parte diga 90 % de humedad. El aire frío no puede llevar mucha agua por metro cúbico; al entrar y calentarse se vuelve sediento y absorbe la humedad de tu colada y de tus paredes.

Por eso la ventilación corta y fuerte funciona tan bien mientras secas: en unos minutos cambias el aire saturado del cuarto de la ropa por aire seco, sin enfriar la obra. Si no tienes clara la diferencia entre el porcentaje que marca el higrómetro y el agua real que lleva el aire, empieza por humedad relativa frente a humedad absoluta; y para la técnica, por la ventilación de choque.

Un día de niebla templada de marzo, en cambio, puede traer más agua de la que saca. Ahí toca cerrar y tirar de deshumidificador.

Secar dentro no es el problema. El problema es secar dentro y no darle al agua ninguna puerta de salida: eso es exactamente lo que alimenta el moho de las esquinas frías.

Deja que la app vigile por ti

Open/Shut calcula si el aire de tu calle lleva menos agua que el de tu casa y te avisa del momento en el que abrir de verdad seca la colada y las paredes. Gratis, privada y sin cuenta.

← Todos los artículos